El primer contacto no es una propuesta ni un compromiso. Es un espacio para entender el contexto, aclarar el problema y definir, de manera transparente, si nuestra intervención puede aportar valor.

Esta información nos permite comprender el contexto y decidir, con criterio, si podemos aportar valor.

Nombres y Apellidos

1. Leemos su mensaje.
Revisamos el contexto y la situación planteada.

2. Proponemos una conversación breve.
Si vemos potencial de aporte, proponemos una llamada corta para profundizar.

3. Proponemos un siguiente paso (o no).
De manera transparente, indicamos cómo avanzar o cerramos el intercambio.